El Conjunto Histórico de Fuentes de Andalucía presenta una tipología urbanística muy homogénea que inicia su desarrollo en la cota más alta de un promontorio de escasa elevación. Esta formación geográfica determina, de forma muy clara, el límite de la población que es coincidente con el borde del Conjunto Histórico por el sector suroeste. En este ámbito se configuran las manzanas más irregulares pertenecientes al primer desarrollo urbanístico del S. XVIII, en las que se conservan la mayoría de los inmuebles de carácter monumental ubicados entorno los principales espacios públicos. El resto de la población se configura en un nuevo momento de expansión que se produce en el s. XVIII, respondiendo a un avance del espacio ocupado por un planteamiento que comprende manzanas muy regulares de forma cuadrangular ordenadas por una red viaria que presenta ejes principales y secundarios cruzados perpendicularmente en el sector norte y radiales en el oeste, donde toman su inicio en el centro de la población.

La tipología de los inmuebles conservados en estos sectores responde a la casa tradicional de carácter unifamiliar, de una planta y soberado o dos plantas, con patio trasero. En este caserío queda patente una armonía paisajística y ambiental lograda por el empleo de materiales, técnicas constructivas, texturas, tipología de vanos, etc… que conforman un núcleo de rasgos tipológicos homogéneos y autóctonos, ejemplo sobresaliente del tipo arquitectónico y urbanístico tradicional de la Campiña Andaluza. Entre este caserío de carácter popular se exhiben numerosos ejemplos  de arquitectura señorial, casas solariegas de mayor dimensión en a las plantas, en su mayoría, ordenadas en torno a patios centrales, que presentan amplio espacios traseros para el servicio y la estabulación. Cuentan con fachadas muy decoradas y miradores que, por su altura, destacan en el conjunto como los referentes más apreciados desde la lejanía junto a las torres campanarios de sus iglesias y conventos, conformando un enclave de marcada impronta tardo barroca.

Aunque las muestras de asentamientos humanos más antiguas encontradas en el lugar que hoy ocupa esta población pertenecen a época romana, el desarrollo urbanístico de este núcleo tiene su inicio durante la dominación islámica, época en la que se levanta su castillo, que sería el elemento en torno al cual se inicia el proceso de formación del centro histórico de esta población. Realmente, durante este período no paso de ser un ámbito poblacional compuesto por viviendas de mayor o menor porte alrededor del espacio fortificado, perpetuándose como tal durante los siglos XIV y XV bajo el poder cristiano. En 1385 es citado como aldea de Carmona perteneciente al señorío de Álvar Pérez de Guzmán, quien lo vende a Alonso Fernández para iniciar una dinastía nobiliaria que llevaría el título de los Señores de Fuentes, más tarde distinguida con un Marquesado del mismo nombre.

Constatado en fuentes documentales del siglo XVIII, puede afirmarse que el proceso de morfogénesis espacial, red viaria y parcelación, tomó su más significativo arranque a finales del siglo XVI y principios del XVII, experimentando esta villa tal considerable aumento de la población que provocó la configuración de sus nuevos límites. Durante el seiscientos se levantas los monumentos de mayor interés histórico-artístico de la población, entre los que destaca el Palacio de los Marqueses, el Convento Mercedario de San José, el de las Madres Mercedarias Descalzas de la Encarnación y la Iglesia Parroquial de Santa María la Blanca. Esta actividad constructiva continúa durante la centuria siguiente, años en los que se remozan y redecoran muchos de los edificios nombrados o se levantan otros como el Ayuntamiento o el Pósito, ambos ya de corte neoclásico. También en el siglo XVIII es cuando se experimenta un nuevo proceso de expansión urbana que prácticamente llegaría a alcanzar los límites del actual Conjunto Histórico. Durante el periodo tardo barroco destaca una dinastía de maestros de obras, los Ruiz Florindo, que, con sus edificaciones, concederían el carácter barroco que presenta hoy la villa de Fuentes de Andalucía.

En este proceso histórico se configura el entramado de la red viaria que conserva en la actualidad y la mayoría de los edificios de carácter civil que suponen uno de los valores de mayor interés patrimonial: viviendas señoriales que muestran sus fachadas ricamente decoradas  con el repertorio ornamental de la arquitectura andaluza del siglo XVIII. De este gran número de viviendas solariegas destacan las casas de la calle Carrera nº 1 y 2, las de la calle Lora del Río 8, 9 y 24, las de la calle General Armero nº 50 y 61, etc.…, todas insertas en una trama urbana muy homogénea e integradas entre un gran número de edificios tradicionales de carácter popular que, en  su conjunto, componen un núcleo de relevante interés paisajístico y etnológico, y que continuaron realizándose dentro de los límites del Conjunto Histórico durante el siglo XIX en un proceso de colmatación de espacios interiores y configuración de bordes según se conservan en la actualidad.

Atendiendo a los valores históricos, monumentales y etnológicos que conserva el centro histórico de la población de Fuentes de Andalucía, está justificada  su declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico en el año 2002.