CASTILLO DE FUENTES (siglos XI-XII)

Plaza de España, s/n

Origen de la villa de Fuentes de Andalucía, su fundación se presume con la llegada de los Almohades a la península Ibérica. Enmascarado por las casas que forman la manzana urbana  Plaza de España con General Armero,  calle Monjas y calle Alameda; los restos de la fortaleza son: la torre homenaje visible desde la calle Alameda, la muralla que forma el perímetro del castillo y de la manzana y los tres torreones exteriores del mismo, que son visible desde la Plaza de España, pero que han tomado la fisionomía de las casas de las que forman parte actualmente.

Después de la Reconquista este castillo fue el palacio de los Señores de Fuentes y posteriormente de los Marqueses de Fuentes, propiciándose desde aquí el origen urbanístico de Fuentes de Andalucía.


CASTILLO DE LA MONCLOVA (siglos XIV – XX)

Autor del aspecto actual de estilo regionalista es José María Espiau y Muñoz

Autovía A-4. Km X

El Castillo de la Monclova se trata de unos de los Castillos Palacios con mayor entidad histórica de Andalucía; encierra miles de historias palaciegas de intrigas y traiciones, en él vivió la Princesa de Éboli, Garcilaso de la Vega maduró sus versos más conocidos, el legendario Gil Bocanegra, Almirante de Castilla, trazó sus más heroicas batallas; fue baluarte cristiano en la reconquista contra los musulmanes, por sus tierras pasó Fernando III, el Santo; durante la protohistoria fue una importante ciudad Ibera – Turdetana, con los romanos en la Península Ibérica esta ciudad fue estipendiaría de Conventus de Astigi y un paso obligado por los comerciantes y las cohortes romanas hasta Gades y desde esta hasta la capital Imperio, Roma.

En el siglo XIX, el Castillo de la Monclova pasa a  manos de la familia Mendoza constituyendo el Mayorazgo de la Casa del Infantado en este lugar. En 1910 el  décimo séptimo duque del Infantado decide reconstruir el Castillo dándole una imagen acorde con la época y el rango que ostentaba. La amistad que le unía con el afamado arquitecto sevillano José María Espiau y las inquietudes del Duque, constituyeron la actual fisonomía del monumento, bajo las directrices del Regionalismo Andaluz.